El ballet refleja los movimientos salvajes y elegantes de los halcones, tan importantes en el mundo árabe. A la vez que nos acerca al arte de la cetrería, bien inmaterial de la humanidad.

Representa el ejercicio del señuelo, técnica que durante siglos han utilizado los maestros cetreros para el adiestramiento de estas aves. Con esta coreografía se ha querido rendir homenaje a esta libre alianza que se crea entre cetrero y halcón.

Este montaje puede ir con banda o caja de música y se puede ofrecer una versión para boato cristiano, moro, cabalgata, pasacalles o escenario. El vestuario está confeccionado por Ignacio Dorta y puede ir acompañado por dos zancudos.

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